El telescopio, regalo revelación del año

Los cuerpos y fenómenos que no son observables a simple vista siempre han despertado la curiosidad de las personas, que han desarrollado instrumentos como prismáticos, telescopios o microscopios para poderlos observar. Inicialmente estos instrumentos han servido a la ciencia, pero actualmente también satisfacen la curiosidad de los aficionados. Un claro ejemplo lo encontramos en el telescopio, usado en astronomía, ornitología y otras actividades de observación. La búsqueda de nuevas actividades de ocio para desconectar de la rutina, la curiosidad científica y los precios asequibles han hecho que la compra de telescopios se haya disparado entre particulares.

Así lo aseguran los responsables de Telescopiomania.com, una e-commerce especializada en la venta de estos instrumentos, que desde que se creó en 2012 ya ha vendido más de 8.000 unidades. Según David Fernández, uno de sus fundadores, licenciado en Física Teórica y aficionado a la astronomía, es socio fundador de la Asociación Astronómica de Figueres, “cada vez son más las personas que acuden a nosotros porque se quieren iniciar en la astronomía o conocen a alguien que quiere hacerlo”. En este sentido, Fernández explica que “muchas de estas personas se muestran ilusionadas y sienten un gran deseo por aprender”, pero reconoce que “también requieren la ayuda de los expertos para que su afición no se vea frustrada”. Por ello en Telescopiomania.com ponen especial atención en el servicio de asesoramiento, que ofrecen tanto a través de la web mediante un chat instantáneo, como en su tienda física ubicada en Girona. “Tenemos telescopios que cuestan poco más de 60 euros y otros de varios miles”, explica Fernández, y añade que su trabajo consiste en “asesorar para que el telescopio sea el adecuado para la persona que lo va a usar y satisfaga sus expectativas en todos los sentidos”.

Con los datos recogidos durante el año, se prevé que la campaña de Navidad sea también propicia al aumento de ventas y muchos telescopios acaben bajo el árbol a la espera de ser descubiertos por sus nuevos propietarios.


Fuente original: Comunicae.es.

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