El fraude digital continúa en aumento, con técnicas cada vez más sofisticadas como el smishing, que suplanta a entidades de confianza para obtener datos personales y bancarios de los usuarios. Oney impulsa este nuevo programa, centrado en la educación y la concienciación en ciberseguridad, para ayudar a los consumidores a identificar y prevenir los ciberataques
El fraude digital está cada vez más a la orden del día y se ha convertido en una de las principales amenazas para los usuarios de servicios financieros. En este contexto, Oney, entidad financiera especializada en soluciones de pago y crédito al consumo, ha puesto en marcha «Hacker Busters», un programa de educación y prevención en ciberseguridad, con el que pretende concienciar y ayudar a los consumidores a reconocer y evitar estos ataques.
En los últimos años, los ciberdelincuentes han sofisticado sus métodos. Entre las prácticas más extendidas, se encuentra el famoso smishing, la técnica que utiliza mensajes SMS fraudulentos para suplantar a entidades de confianza para obtener información sensible, como contraseñas o datos bancarios. Pedro Chicau, responsable de Fraude de Oney, advierte del peligro de estos ataques: «Estos mensajes forman parte de una estrategia que combina la sensación de urgencia con la suplantación de identidad. Además, el fraude está evolucionando hacia tácticas cada vez más personalizadas, capaces de interpretar las necesidades, preocupaciones e incluso la inteligencia emocional de la víctima. Al imitar comunicaciones legítimas y apelar a emociones como el miedo, la prisa o la confianza, logran que la persona baje la guardia y facilite datos confidenciales, permitiendo a los atacantes acceder a sus cuentas o realizar cargos no autorizados, comprometiendo así su seguridad financiera y digital».
Para abordar esta situación, Oney ha desarrollado la iniciativa «Hacker Busters», centrada en aportar herramientas a los usuarios para que sean capaces de reconocer las principales señales de fraude y que puedan actuar con mayor seguridad en su día a día digital. Este proyecto tiene como objetivo explicar de forma sencilla, a través de contenidos didácticos, ejemplos reales o consejos prácticos, cómo operan los ciberdelincuentes y las medidas que pueden adoptar los usuarios para protegerse, con el objetivo de reducir su vulnerabilidad ante los posibles ataques.
Cómo identificar un intento de fraude
Uno de los pilares de la prevención consiste en aprender a detectar las señales de alerta más comunes. Entre los indicios más habituales de fraude digital, destacan:
- Los mensajes con tono urgente y alarmista que solicitan una acción inmediata.
- Solicitudes de datos personales o bancarios a través de SMS o enlaces externos.
- URLs sospechosas, o que no se corresponden con la entidad oficial.
- Errores ortográficos o inconsistencias en el mensaje.
- Comunicaciones inesperadas sobre supuestos problemas con cuentas o pagos.
Asimismo, el responsable de Fraude de Oney puntualiza que «en caso de recibir un mensaje sospechoso, Oney recomienda no hacer clic en enlaces ni llamar a números desconocidos, no facilitar datos personales, bancarios o códigos de seguridad, bloquear el número remitente y verificar la información únicamente a través de los canales oficiales de Oney. Si la persona ha sido víctima del engaño o cree haberlo sido, aconseja ponerse en contacto con la empresa, cambiar contraseñas, contactar con la entidad bancaria y presentar una denuncia ante las autoridades competentes».
La prevención, clave en la seguridad digital
Estar informados e identificar señales de alerta resulta fundamental para reducir los riesgos. En este sentido, la educación en ciberseguridad permite no solo reconocer posibles intentos de fraude, sino también adoptar hábitos digitales mucho más seguros en el día a día, como verificar la procedencia de las comunicaciones, evitar compartir información sensible o utilizar únicamente canales oficiales.
Desde Oney subrayan que la prevención del fraude digital es una responsabilidad compartida entre usuarios y entidades financieras. Mientras que las compañías refuerzan sus sistemas de seguridad y mejoran sus protocolos para acompañar al cliente ante cualquier incidencia, los usuarios desempeñan un papel clave en la identificación de las amenazas. «La educación digital del usuario es imprescindible, y programas, como ‘Hacker Busters’, contribuyen a la construcción de un ecosistema financiero más protegido y resiliente frente al fraude», concluye Chicau.
